Te miro aún en los rincones oscuros del abandono,
frío en el alma y tristeza has dejado en mi memoria.
Sombra eres sin forma en aquel espejo,
no hay remedio para esta herida que me causaste.
 
Me duele escuchar tu sonrisa burlona latente en cada rincón,
no voy a llorar lágrimas que me sepan a consuelo.
Quiero olvidar aquellas falsas promesas que me hiciste,
y tus palabras que solamente fueron engaños.
 
Fuiste un sueño fingido que descansara en un hondo abismo,
despertando estoy de esa pesadilla en donde me hacías creer,
que yo sería tu diosa del amor y de tus últimos días.
Construíste castillos y un reino que vos mismo destruíste.
 
Me hice a tu religión por el amor que te tenía,
viví a tu lado día con día en tu calendario.
Habité en el mundo perverso de tus poesías,
y me dejé envolver en el perfume de tus mentiras.
 
Caí en la trampa inteligente de tus manos frías,
abriste conmigo una página más en el libro de tus versos.
Hundiste tu pluma en mi pecho hasta el fondo,
escribiéndo así un final fatal que vos mismo planeaste.
 
¡ A vos poeta !
Bohemio, vanidoso y  engreído,
que te niegas a desaparecer del ayer:
¡ No quiero escuchar tu nombre !…ya no quieras llamar mi atención.
 
Desde hoy la fantasía y tus falsedades desaparecen,
no seré más la musa de tus embustes,
hoy se cierra un capítulo en este libro.
Adiós poeta de la mentira y el desengaño.