Hoy lo ví después de tanto tiempo,
no era ya el joven de ese entonces,
su rostro denotaba el paso de los años,
nos miramos casi como extraños.
Quién diría que en antaño nos amamos
con pasión, ternura y desenfreno,
acaso con los años uno olvida
o el cuerpo se vuelve indiferente.
 
De pronto al sentirnos tan cercanos,
nuestros cuerpos se inquietaron,
se antepuso el deseo a la razón
y a la pasión nos entregamos.
Hambrientos de placer y de lujuria,
con ardor se besaron nuestros labios.
Las manos prodigaban sus caricias,
que la piel encendían con furor.
Cuerpos que se amaron como antaño,
alcanzaron el climax a la vez.
 
Qué locura fascinante la de anoche,
será nuestro secreto a recordar.
Sin embargo, si por culpa del destino
nunca más nos volvemos a encontrar,
te juro amor de antaño, que esa noche:
grabada en mi memoria quedará.
 
 
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